Pagar o no pagar

Aquella duda existencial que con su inmenso talento supo reflejar en forma inigualable la pluma de William Shakespeare para referirse al Ser o no Ser, parece haber adquirido en la Argentina otra forma literaria-política: Pagar o no Pagar. Este es el debate que hoy atormenta a la Jefa de Estado y a todo su gobierno.

Buena parte de los analistas, políticos y empresarios argentinos están convencidos de que, finalmente, el gobierno le pagará, entre Enero y Marzo del 2015 a los bonistas que no entraron en el canje de reestructuración de la deuda. Esta apuesta se basa en algunas manifestaciones de altos funcionarios económicos reproducidas por los diarios de mayor circulación y la aplicación de la lógica según la cual “el gobierno se detiene unos metros antes de caerse en el precipicio”.

Pagar significará, también, desmentir públicamente el proclamado relato kirchnerista de la Justicia social y de la priorización de ”la inclusión” de los más necesitados al mercado.

Pagar y volver a mentir manteniendo el relato pseudo-revolucionario contra viento y marea, tendrá su costo. Si bien el sector más duro y negador del gobierno aceptará sin reparo que la Presidenta vuelva a falsear la realidad, como ya lo hiciera luego de la pésima negociación con el Club de París, o con el acuerdo secreto con Chevron, entre otras acciones, hay un conjunto de ciudadanos argentinos que poco a poco se percata de que aquello que se dice desde el atril no se corresponde con lo que sucede en la vida real. Las decepciones serán cada vez mayores y el pago incrementará esas “conversiones”.

Durante una década el gobierno intentó mantener un discurso de “izquierda” y progresista ( que servía también para ocultar una corrupción a gran escala. En buena medida, logró su cometido y conquistó la hegemonía de ese espacio, gracias al consumo y a la falta de una opción verdaderamente progresista con vocación de poder. Pero la aparición de una alternativa política de ese corte que se consolida poco a poco, amenaza con romper definitivamente con un relato agotado.

En defnitiva, si el gobierno le paga el año que viene a los acreedores que no ingresaron en el canje, (los “vultures”), corre el riesgo de perder adeptos. El costo político se expresará en un retroceso fenomenal de su imagen y será difícilmente modificable a través del relato, sobre todo en un año electoral. Esa pérdida de apoyo político devela una evidente “mala praxis”. En ningún momento el gobierno omitió que a los “fondos “buitres” solo les interesaba cobrar. Su razón de existir siempre ha sido enriquecerse y su único fin ha sido ganar dinero, sin darles importancia alguna los gobiernos o los pueblos. Finalmente, la sociedad se percatará de que no todo estaba “perfectamente estudiado” como aseguró el Ministro de Economía.

En función de la lógica populista de esta década se ha pretendido además convencer al pueblo argentino de que la situación iba a resolverse de manera exitosa. Pero el relato no puede vencer a la realidad. El gobierno argentino está muy lejos de las centroizquierdas latinoamericanas que arreglaron sus deudas como Uruguay, lucharon contra la corrupción, como el gobierno de Dilma Rousseff y no gastaron enormes cantidades de dinero en subsidios no vigilados.

Pagar sería un doloroso final para la Presidenta, y enterraría, definitivamente el pretencioso y bizarro proyecto de volver en el 2019 “a lo Michelle Bachelet”. Por otra parte, significaría aliarse definitivamente a la suerte electoral de un peronismo vegetal y manso que encabezado por el actual gobernador de la Provincia de Buenos Aires viene esperando hace un largo tiempo el apoyo definitivo para su candidatura presidencial.

Pero pagarle a los denominados “buitres” conlleva además otra “ventaja” para la Presidenta: la de recorrer el año 2015 con menores conflictos sociales, y de una menor crítica por parte del establishment que compartirá la esperanza de que fluyan los dólares financieros que tanto se necesitan. Así podría finalizar el mandato con menor zozobra y dejando atrás las amenazas de demandas jurídicas internacionales personales olvidándose un tanto de nuevos “descubrimientos” de la “ruta del dinero” que llevan la posibilidad de embargos, persecuciones financieras y prohibiciones de viajar a ciertos países.
Además le dejaría al próximo gobierno (amigo) un margen mayor de libertad para efectuar los cambios macro-económicos indispensables
NO PAGAR
La alternativa de no pagar conllevaría en cambio otras posibilidades. En principio, le permitiría al gobierno mantener el relato, aunque un tanto chamuscado por el pago a las sentencias del CIADI, el arreglo con el Club de Paris, Chevron y la expulsión de extranjeros introducida a través del nuevo Código Procesal Penal. Además, pondría en peligro no solamente a su gobierno y una transición ordenada, sino que dejaría al país en una situación de suma debilidad ya que significaría mantener la economía argentina en el actual estadío, con recesión, alta inflación, pocas posibilidades de satisfacer demandas sociales, desocupación creciente y falta de divisas que obligarían a devaluar, tarde o temprano en forma brutal, con un malhumor que se va extendiendo hacia las capas medias, media bajas y bajas que fueron el sustento de este gobierno y con una violencia callejera en plena expansión.

No negociar después del 1 de enero en el despacho del Juez Griesa pondría a la luz que la negativa de hacerlo este año por la clásula RUFFO fue una excusa, un invento, para poder mantener el relato y aumentar su caudal en las encuestas. Además pondría de relieve una evidente falta de responsabilidad y patriotismo, ya que hubo un tiempo muy largo donde se pudo negociar con quienes no entraron en los canjes 2005 y 2009 evitando este dilema actual que ha ayudado a incrementar el mal estado de nuestra economía y que se utiliza para esconder todas las torpezas cometidas.

En definitiva, se incrementaría el odio y la división de los argentinos con un país aún más dividido y sin posibilidades de realizar las transformaciones imprescindibles que se necesitan para encontrar la senda del desarrollo sostenido.

En el comienzo del nuevo año solo habrá una discusión en el gobierno: “ pagar o no pagar”. La decisión será, como siempre, de la Presidenta.

 

Esta nota fue publicada en La Vanguardia digital el día 12 de Noviembre de 2014

Ver nota en La Vanguardia Digital

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Deuda, Notas de Prensa y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s